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lunes, 2 de noviembre de 2026

Los límites de la eternidad, novela de Hugo Noël Santander Ferreira

¿Por qué limitamos nuestra eternidad?

Hugo Noël Santander Ferreira presentará en Bucaramanga su novela Los límites de la eternidad, ganadora de la Beca de Creación en Literatura para Obra Inédita de Novela “Cree en tu Talento” 2026. El lanzamiento será el jueves 12 de noviembre, a las 5:00 p. m., en la Sala de Conferencias del Museo Casa de Bolívar. La presentará Eduardo Pilonieta Pinilla, miembro de número de la Academia de la Historia de Santander. La entrada será libre y habrá copa de vino. La programación continuará con cinco conferencias: dos presenciales y tres virtuales.

¿Qué significa vivir dentro de la eternidad? ¿Y por qué, si no sabemos dónde termina la vida, nos comportamos como si esta fuera nuestra única oportunidad de existir, recordar, reparar o hacer justicia? Esas preguntas acompañan Los límites de la eternidad, una novela de terror metafísico que enlaza la memoria de la violencia, la culpa y el libre albedrío con las ideas sobre el tiempo, la muerte y la conciencia.


La obra obtuvo la Beca de Creación en Literatura para Obra Inédita de Novela de la convocatoria “Cree en tu Talento” 2026, del Instituto Municipal de Cultura y Turismo de Bucaramanga. Su autor, Hugo Noël Santander Ferreira, propone una ficción onírica que parte de una ciudad reconocible y se adentra en una geografía de apariciones, recuerdos y caminos que alteran sus distancias.

Dos epígrafes anuncian algunas de las tensiones del libro. Dante escribe:

Oh cieca cupidigia e ira folle,
che sì ci sproni ne la vita corta,
e ne l’etterna poi sì mal c’immolle!

Inferno, canto XII, vv. 49–51.

La codicia ciega y la ira impulsan a los seres humanos durante la vida breve y, según estos versos, los sumergen después en la eternidad. El segundo epígrafe, de Jesús Zárate, formula la paradoja de estar vivo: 

«… el Señor acaba de darme la vida por cárcel». 

La eternidad es posibilidad inmediata y condena; no ya la promesa distante, sino la condición sine qua non de la existencia, la presente y la del más allá.

Una pregunta que contiene su propio límite

Santander Ferreira comenzó a escribir la novela mientras trabajaba en Hyderabad, India, como docente de actuación. Viviendo en una nación donde distintas religiones convivían,  confirmé valores que eran el terreno común de todas las divinidades: la bondad, la verdad, el perdón y la nobleza. Al mismo tiempo, la India le mostró extremos de crueldad y perversidad. Esa convivencia de posibilidades opuestas, sin puntos medios de hipocresía o prudencia, dio origen a esta obra.

El título no pregunta únicamente si somos eternos. También cuestiona los límites con los que ya condicionamos la pregunta, nuestra percepción de la realidad. Quien afirma que al morir se acaba todo no puede demostrarlo desde la experiencia de la muerte. Y si antes de nacer no recordábamos nada, ¿eso demuestra que no existíamos de algún modo? Para el autor, estamos navegando una realidad que no abarcamos por completo.

¿Cómo se relacionan la eternidad y la memoria?

Siempre he tenido la sensación de que, cuando nací, venía de otro lugar. Creo que muchas personas han sentido algo parecido. La tradición griega de las aguas del Estigia conserva una imagen que me interesa: antes de nacer olvidamos lo que fuimos. Es como si renaciéramos en un sueño y, al despertar, olvidáramos la vida anterior.

¿Qué ocurriría si renaciéramos después de morir y olvidáramos todo lo que somos ahora? Hay personas que han perdido sus recuerdos y han tenido que volver a nacer durante la vida. Esos casos nos permiten imaginar ese estado de olvido. La pregunta que me interesa es si, después de morir, seguiremos sin recordar o tendremos el privilegio de recuperar lo olvidado.

En el libro X de La República, Platón presenta el mito de Er: un guerrero que, después de morir y regresar, relata lo que vio. El Bhagavad Gita nos revela que ya estamos sumergidos en la eternidad. Somos eternos aunque la conciencia de esa continuidad no sea siempre disponible para todos. Los antiguos no discutían dicha certeza; preferían anteponer los iluminados a los agnósticos. Coleridge hizo eco de ello al catalogar a los hombres entre platónicos y aristotélicos; aunque no estoy de acuerdo con él. Todos los grandes filósofos son iluminados.

¿Por qué la mezquindad, la venganza y el miedo ponen límites a esa eternidad?

Porque creemos que esta vida es única e irrepetible. Pensamos que debemos sobrevivir, adaptarnos a cualquier precio, prevalecer y aprovechar todo ahora porque después ya no habrá nada. La venganza nace de una idea semejante: «Me voy a vengar porque después no habrá justicia». Pero ¿y si hay un algo después de la muerte? Quien limita su eternidad también obvia que ya hay justicia en la vida misma, pues, contrario a lo que los medios de comunicación nos venden, vivir con miedo a la muerte es vivir en un estado de vértigo. El libro de los muertos tibetano señala que los animales sufren constantemente por ello. Nuestras civilizaciones, pudiendo superar dicho estado, aún asumen la vida como vértigo.

El Nuevo Testamento dice: «Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor». Si observamos los movimientos de la historia, descubrimos que la venganza pertenece al azar, esto es, al universo, a lo que Kierkegaard llama el momento preciso. Las historias de terror exploran precisamente esa posibilidad: que las acciones no desaparezcan sin dejar consecuencias, que haya espíritus que desde el más allá cobren nuestras deudas.

El miedo constante a perderlo todo nos mantiene repitiendo lo mismo, y cuando esa repetición es notable la llamamos vicio. Nos impacientamos ante las mismas circunstancias, perdemos la calma por lo mismo, volvemos a sentirnos vacíos o tristes de la misma manera. Lo que debería aterrorizarnos de nuestras propias vidas es advertir que nos privamos de nuevas experiencias por caer una y otra vez en los mismos vacíos, incluso cuando creemos que ya no lo haremos. A esa espiral de repeticiones también la llaman ahora la zona de confort.

¿Qué relación encuentras entre el terror y la religión?

Siempre he creído que la literatura de terror es la más religiosa de todas. Lo es por vía negativa: explora el misterio mediante el miedo, la muerte, la aparición y aquello que el mundo secular ha excluido ya de la filosofía universitaria.

El terror habla del miedo a morir y a perderlo todo, pero también de la posibilidad de que exista algo que no comprendemos. Por eso los personajes de la novela no son reducidos a fantasmas: su presencia abre preguntas sobre la percepción, la conciencia y la continuidad.

¿Qué te llevó a escribir una novela de ficción onírica?

La vida misma es onírica. A veces lo vivido se confunde con lo soñado; creemos que el sueño fue real o sentimos que lo real tuvo la consistencia de un sueño. Buñuel lo entendió con mucha claridad en su cinematografía. Yo no necesito decir que un personaje está soñando: puedo presentar lo que sucede como una realidad.

Pienso también en Molloy, de Samuel Beckett. Al final, el lector descubre que lo que se estaba contando no ocurrió y queda con la sensación de que todo pudo haber sido un sueño. Y es que la literatura es, como todo recuerdo, como toda película de cine, como toda representación teatral, un sueño: participamos de una reflexión sobre lo vivido, sobre aquello que creemos vivir o sobre nuestros propios sueños.

Calderón y Shakespeare tenían razón al decir que la vida es sueño. En uno de mis poemas escribí:

De Calderón y Shakespeare

aprendí que la vida es sueño,

y soñando hice de mis sueños realidad.

¿Por qué los personajes están vinculados con la violencia?

No son solo los combatientes. También están quienes nos negamos a combatir. Los medios suelen presentar Colombia como si estuviera dividida únicamente entre unos combatientes y otros, pero la real división es entre quienes luchan por el poder y quienes decidimos no entrar en esa disputa. Los más honestos hemos sido los excluidos: los nadie, los que nunca llegan al poder porque no aceptan participar en esa espiral de matanza, venganza, robo, esclavismo y engaño.

La novela mira a quienes gobiernan por medio de la mentira, la crueldad y el abuso, y a quienes tienen que resistir esos embates. Me preocupa la continuidad de las farsas y de la burocracia, incluso cuando cambian los gobiernos: se anuncian transformaciones y seguimos en lo mismo, con cientos de servidores públicos en el Ministerio de Cultura que no han escrito un solo libro en sus vidas, o burócratas en Proimágenes Colombia que nunca han hecho una película. A veces pienso en el cuento del traje invisible: todos ven la farsa, pero los reyes la aplauden y los demás continúan aplaudiéndola, incluso ven que no tienen ni con qué vestirse.

Los combatientes de la novela no pueden abandonar su crueldad, así hayan firmado tratados de paz: ven sufrir a sus víctimas y se ríen, tal y como vimos a los protagonistas del "Quizás, quizás"; tal y como vemos a esos verdugos que dicen entre risas que no comían carne por dejársela a los secuestrados. Hay personas que han destruido su conciencia y no buscan transformarse; algunas incluso aspiran a vivir como demonios, y esto obedece a que han limitado su eternidad desde un comienzo con pactos de sangre. La crítica literaria insiste en el arco de los personajes, pero estos condenados no tienen ningún arco, solo repiten sus errores; esa es también su condena.

¿Quién es Arumí?

Arumí es un juez. Fue condenado por su pueblo, pero logró escapar. Es un espíritu, una especie de semidiós, que disfruta al observar la maldad y tienta a los demás para saber hasta dónde caen. No es el demonio de las películas de serie B. Se parece más al tentador del libro de Job: pone a prueba al ser humano.

Su sufrimiento y su condena consisten en estar reducido a ser tentador. Disfruta cuando la mayoría cae en sus garras, pero también debe soportar que, de vez en cuando, alguien se escape. Es, además, una figura niveladora: confronta a cada cual con aquello que ha hecho; no puede lastimar a quien ha renunciado a la maldad.

¿Qué representa Durante y cuál es su decisión?

Durante lleva el nombre original de Dante y, al comienzo de la novela, está perdido en el torbellino de la vida, en la culpa de haber perdido a su hijo Alexander. 

Cuando se enfrenta a los hombres que cree responsables de la muerte de su hijo, Durante debe decidir si se venga, si los perdona o si se aparta de ellos. Escoge apartarse y permitir que el castigo caiga por su propio peso, por el destino mismo. No desea el mal de esas personas, pero tampoco les concede privilegios ni las convierte en héroes, senadores o representantes de la ley.

No vengarse es la mejor venganza, porque es dejar a nuestros enemigos a los embates de su propio desmán. ¡Qué similar suena esa frase con la de los pastores que invitan a los hombres a que entreguen todas sus preocupaciones a Cristo!  Los personajes de esta novela son espejos para cada lector.

¿Qué autores y tradiciones dialogan con la novela?

Las mil y una noches, Drácula de Bram Stoker, la literatura gótica, Horace Walpole, Mary Shelley, la Biblia, Lovecraft, Poe. Todos los escritores somos herederos de esa tradición. La epopeya del Gilgamesh, Homero, Virgilio, Dante, Ovidio, Aristóteles, Milton, Borges, entre muchos otros autores que han formado mis lecturas.

La imagen de un mundo oculto dentro del mundo es heredada de leyendas criollas, pero también de Jean Ray. Dante y Virgilio están presentes en el viaje al mundo de los muertos y en los nombres de Durante y Publio. 

¿Cómo aparecen Tomás de Aquino, Averroes, Aristóteles y Berkeley?

En la Suma teológica Tomás de Aquino justifica la ira frente a la injusticia, si bien no es una ira que busque aniquilar al otro ni endiosarlo; es aquella de Cristo contra los vendedores en el templo. 

Como comentador de Aristóteles, Averroes pregunta qué es el alma, y concluye que es todo lo que pensamos. Y es una certeza irrefutable; vivimos en la nada que pensamos, y es desde allí que operamos. El cuerpo es un instrumento de ese pensamiento invisible. Es curioso que cuando soñamos, somos pensamiento puro, y allí no experimentamos la dualidad de la vigilia; en el sueño simplemente somos.

Berkeley nos recuerda que Esse est percipi, «ser es ser percibido». Los fantasmas pueden seguir creyéndose reales mientras sean percibidos. En la novela, todos los personajes —sean fantasmas o no— son percibidos por alguien.

¿Qué otras lecturas alimentan tus preguntas sobre el miedo y la existencia?

Heidegger en su ensayo ¿Qué es metafísica? nos confiesa el gran vacío de su alma, y lo presenta como una certeza universal. Recuerdo haber vivido ese ennui al final de mi adolescencia; se prolongó por varios años y acabé superándolo. La popularidad de Heidegger demuestra que la mayoría no lo supera; de hecho ese nihilismo se ha idealizado de la mano de algunos filósofos, revistiéndolo de cierta terminología sofisticada.

Una vez expuse esta reflexión a un amigo filósofo. Se enfureció y me dijo que no volvería a hablarme, aunque yo le había señalado que Borges ya había iniciado una reflexión semejante en sus ensayos de Otras inquisiciones.

Cinco conferencias para recorrer la novela

Además del lanzamiento en la Casa de Bolívar, la programación de circulación contempla cinco conferencias. La propuesta también había considerado encuentros virtuales por TikTok Live, Instagram Live y Facebook Live; estas son las fechas, los títulos y los canales precisados para las actividades:

  1. Instituto Municipal de Cultura — “Metafísica de la eternidad: ¿qué significa ser inmortal?” Viernes 13 de noviembre, 6:30 p. m., Biblioteca Pública Gabriel Turbay. La conferencia abordará las ideas literarias y filosóficas sobre la vida después de la muerte, el alma y la conciencia, en diálogo con la novela.

  2. SENA — «Metafísica de la realidad: sueño, percepción y mundos posibles». Viernes 13 de noviembre, 2:00 p. m., Sala de Cultura del Centro de Servicios Empresariales y Turísticos (CSET), carrera 27 n.º 42-68. 

  3. TikTok — “Ética y espiritualidad: ¿somos nuestro pasado o nuestra próxima elección?” Sábado 14 de noviembre, 3:00 p. m., en el canal Pedro Apóstol Reencarnado: tiktok.com/@pedroapostolreencarnado.

  4. Instagram — “Literatura fantástica y lo paranormal: viajes al inframundo, fantasmas y territorios del miedo”. Domingo 22 de noviembre, 3:00 p. m., en la cuenta de Flash Colombia: instagram.com/flashcolombia.

  5. Facebook Live — “El poder de la imaginación: Borges, Cortázar, García Márquez y la creación de otras realidades”. Domingo 29 de noviembre, 3:00 p. m., en la página Santander Leyla, de Editorial Santa Ley: facebook.com/SantanderLeyla.


La escritura del libro tomó varios años y pasó por sucesivas correcciones en India, México y Colombia hasta llegar a su forma publicada.  

Los límites de la eternidad evita discusiones axiomáticas sobre la vida después de la muerte. Su trama pregunta al presente: si la venganza, el miedo y la repetición encarcelan, ¿qué tendría que cambiar para vivir o morir sin estar condenados a repetirlas?

Contacto de prensa: Leila Margarita Tobías Buelvas · 310 659 0227 · editorialsantaley@gmail.com